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Frente a la pantalla
Al uso del ordenador se la achacan la aparición de distintos problemas oculares como irritaciones, sequedad ocular o bien pequeños defectos de refracción que no existían con anterioridad. Lo cierto es que el ordenador no es el causante de estos problemas, pero sí hace que se pongan de manifiesto.
Para comprender esto debemos saber cómo funciona nuestro sistema visual: El ojo humano está hecho para ver de lejos, de forma que no necesita hacer ningún esfuerzo para ver a esta distancia. En cambio para ver de cerca deben entrar en funcionamiento varios sistemas: la acomodación y la convergencia, que están íntimamente relacionados. La acomodación consiste en un engrosamiento del cristalino para proporcionar al ojo la potencia necesaria para la nueva distancia de enfoque, y la convergencia es la rotación de ambos ojos hacia el punto a enfocar. También debemos señalar que estas dos acciones son más fáciles de realizar cuando miramos hacia abajo, de forma que nos es más fácil leer algo por debajo del nivel de los ojos que por encima.
Esfuerzo visual
Lo que sucede cuando usamos los ordenadores durante varias horas al día es que sometemos a nuestro sistema visual a un esfuerzo considerable y poco habitual, pues estamos enfocando a distintas distancias (monitor, teclado, impresora, etc.), con lo que nuestra acomodación y convergencia están trabajando constantemente. Además se dan varios factores que pueden agudizar los problemas como son la calidad del monitor, la existencia de electricidad estática en las inmediaciones de la pantalla que hace que se acumule el polvo en esa zona de la habitación, la mala colocación del equipo que puede producir reflejos y contrastes bastante molestos, e incluso la mala colocación del propio usuario.

Algunas soluciones
Para minimizar los posibles efectos de todos estos factores lo único que debemos hacer es facilitar la tarea de nuestro sistema visual, para lo que debemos evitar los reflejos directos en la pantalla del monitor de lámparas o ventanas, que el monitor se encuentre por debajo de la línea de los ojos y a una distancia de unos 50 cm, configurarlo de manera que consigamos la mayor comodidad en cuanto a brillo y contraste, si es necesario usar la corrección visual necesaria (preferiblemente con lentes antirreflejantes), y si vamos a estar mucho tiempo seguido hacer breves pausas cada cierto tiempo para relajar nuestros ojos cerrándolos o bien dándose un paseo por la habitación y mirando a lo lejos. |