Salud ocular: Limpieza de tus lentillas semirrígidas

24.02.2022

Si eres usuario de lentillas semirrígidas o permeables al gas (LC RPG) debes estar habituado a hacer su limpieza cada vez que las usas, pero... ¿estás seguro de que lo haces bien? Últimamente nos hemos llevado alguna sorpresa al repasar con alguno de nuestros pacientes la metodología que siguen y comprobar que han adquirido con el tiempo ciertos vicios que deben corregir.

El mantenimiento de las lentes es una rutina que debemos tener automatizada, pues evitará que cometamos errores como, por ejemplo, cambiar las lentes de ojo. Con ello queremos decir que siempre nos pondremos primero la misma lentilla (la del ojo derecho, por ejemplo), y lo mismo al quitarlas; las guardaremos en su portalentes correspondiente cuando no las estemos utilizando, etc.

En cuanto a la limpieza, el procedimiento a seguir es el siguiente:

  1. Lavarse las manos a conciencia. Esto lo haremos siempre que vayamos a manipular las lentes de contacto o nuestros ojos.
  2. Quitarse la lente -siempre la misma en primer lugar (derecha o izquierda)- y colocarla en la palma de nuestra mano; añadir un par de gotas del jabón limpiador específico que nos proporcionan en la óptica y frotar la lente con el dedo índice de la otra mano hasta retirar toda la suciedad que puedan tener. La lente la frotamos con movimientos radiales, del centro hacia afuera y por toda la circunferencia para arrastrar bien la suciedad; si hacemos movimientos circulares estaremos desplazando esa suciedad acumulada del centro al borde de la lente, pero no la estaremos eliminando. Lo haremos por ambas superficies de la lente, cóncava y convexa.
  3. Aclarar la lentilla con solución salina o suero fisiológico. Nunca con agua o, lo que es peor, con saliva.
  4. Depositar la lentilla en su cestilla correspondiente del portalentes y cubrirla con la solución humectante. La función de esta solución es, como bien dice su nombre, humectar la lente para que cuando la pongamos en el ojo su superficie no produzca fricción con los párpados y el porte sea cómodo desde el primer momento.
  5. Quitarse la otra lente y repetir todo el proceso.
  6. Una vez que nos hemos quitado ambas lentes es el momento de quitarse el maquillaje (si es el caso).

Es sencillo ¿verdad? Pues asegúrate de hacerlo siempre al quitarte las lentillas y no esperar a hacerlo por la mañana, cuando te las vayas a poner, pues será más difícil retirar la suciedad del uso del día anterior y acortarás su vida útil.